Dan una brutal paliza a dos jóvenes deportistas por una cachimba de 20 euros

Alberto Pavón, uno de los agredidos

Fue una pesadilla que apenas duró un minuto pero que tardarán en olvidar. Ocurrió la madrugada del domingo y el motivo fue la negativa a invitar a un grupo de chicos a fumar de una cachimba que cuesta 20 euros en el interior de la discoteca Tartufo de Nuevos Ministerios. Los protagonistas, dos jóvenes deportistas de waterpolo que debieron toparse con las personas inadecuadas en el lugar inadecuado cuando estaban disfrutando de un momento de ocio, indicó una de las víctimas a ABC.

Se trata de Alberto Pavón García, de 19 años, que juega en el Club Echeyde de Tenerife de Primera División que se había desplazado a disputar un partido en Tres Cantos. Le acompañaba su amigo, Guillermo Saiz Cuéllar, de la misma edad, con el que jugó ocho años en el Real Canoe y ahora milita en un club de Tercera División. Ambos estaban acompañados de dos amigas.

A partir de la una de la madrugada varios chicos se dirigieron a su amigo Guillermo, relaciones públicas del local, insistiendo que les tenía que invitar a fumar una cachimba, dado que formaban parte de su listado. Las peticiones insistentes se convirtieron en amenazas subidas de tono, hasta el punto que los porteros del local acabaron expulsado a los mendicantes: una decena de sujetos. La mayoría eran magrebíes, aunque también había rumanos y un sudamericano.

Los waterpolistas siguieron hasta que la discoteca cerró. Pavón explica que a el problema surgió cuando se dirigieron al metro de Nuevos Ministerios, sobre las 06.15 horas. «Ellos estaban en el andén de enfrente, uno de ellos, al vernos llegar, dijo: “son ellos”, vieron hasta nosotros y nos comenzaron a golpear por todo el cuerpo».

«A punto de morir»

Según su relato, intentaron dejar al margen a las chicas y ellos se vieron rodeados. «Nos dieron por todas partes. A mí me clavaron unas llaves que acaban en pico en el ojo y en la cabeza, me reventaron una ceja y comencé a sangrar… soy hemofílico y estaba muy preocupado». En cuanto a su amigo, le tumbaron, le tiraron al suelo, le pisaron la cabeza y acabó mareado. «La gente comenzó a mirar, nadie hacia nada y al verme sangrar de forma abundante, porque soy hemofílico y tengo dificultades en la coagulación y se marcharon».

Pavón dice que ayudó a su amigo, volvieron a la discoteca para que los porteros llamaran a la Policía y luego fueron al Hospital de la Paz. «Ahí, el hematólogo de guardia me dijo que me podía haber muerto». Después, los dos denunciaron las agresiones en comisaría, aportando el parte de lesiones, junto al robo del móvil de su amigo, que se le cayó al suelo en el andén y se lo sustrajeron.

El deportista confiesa que ha tenido suerte, aunque ahora estará entre siete y diez días de baja.

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