España autoriza por primera vez un ensayo en humanos de una vacuna experimental contra la covid

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios ha autorizado el primer ensayo clínico en España de una vacuna experimental contra la covid, según ha explicado este viernes el ministro de Sanidad, Salvador Illa, en una rueda de prensa en la Moncloa. Será una prueba de la vacuna de la empresa Janssen, propiedad de la multinacional estadounidense Johnson & Johnson, con 190 voluntarios sanos, a los que se sumarán otros 400 en Alemania y Países Bajos. En el ensayo clínico participarán los hospitales madrileños de La Paz y La Princesa y el santanderino Marqués de Valdecilla. El reclutamiento de voluntarios va a comenzar de manera “inmediata”, ha dicho Illa.

El ministro ha recordado que ayer se firmó el contrato definitivo entre la empresa AstraZeneca y la Comisión Europea, el primero negociado con una farmacéutica para tener acceso a vacunas experimentales. El acuerdo implica que los estados miembros podrán adquirir hasta 400 millones de dosis de la vacuna experimental de la Universidad de Oxford, fabricada por AstraZeneca. Las inyecciones se repartirán en función de la población de cada país. “Esperamos las primeras dosis, si todo va bien y habiéndose garantizado la seguridad, para finales de diciembre”, ha asegurado Illa. La vacuna experimental de Oxford, con resultados prometedores hasta ahora, todavía tiene que demostrar su seguridad y su eficacia. El prototipo se está probando con más de 20.000 voluntarios en el Reino Unido, Brasil y Sudáfrica. Tanto el candidato de Oxford como el de Johnson & Johnson se basan en un adenovirus del resfriado común, modificado con información genética del nuevo coronavirus para intentar inducir defensas específicas sin riesgo.

En España, la comunidad científica está trabajando en una decena de vacunas experimentales diferentes contra la covid, pero ninguno de estos proyectos ha llegado todavía a iniciar ensayos clínicos en humanos. Las dos iniciativas más avanzadas son las encabezadas por el virólogo Mariano Esteban, en el Centro Nacional de Biotecnología, en Madrid, y por Felipe García, del Hospital Clínic de Barcelona. La vacuna experimental de Esteban utiliza una versión atenuada del virus Vaccinia, ya empleado en la erradicación de la viruela en la década de 1970, pero con información genética añadida del nuevo coronavirus. Su proyecto, según lamentó el virólogo en junio, se ha visto retrasado por la ausencia de macacos de experimentación en España y por la escasez de estos monos en los laboratorios internacionales, sobrepasados por el aumento de la investigación durante la pandemia.

La vacuna experimental coordinada por Felipe García se basa en un lenguaje genético, el ARN, como la de la empresa estadounidense Moderna, que ya está probándose en un ensayo clínico con 30.000 personas. Estas inyecciones introducen una receta genética con las instrucciones para que las propias células humanas produzcan solo determinadas proteínas del nuevo coronavirus. El organismo, teóricamente, puede entrenar así sus defensas sin riesgos. Ahora hay que demostrar la teoría con grandes ensayos con decenas de miles de personas. El pasado martes, el ministro de Ciencia, Pedro Duque, participó en una reunión para “coordinar los siguientes pasos para iniciar los ensayos clínicos de las vacunas españolas” contra la covid.

En el mundo ya hay 173 vacunas experimentales diferentes contra el nuevo coronavirus y 31 de ellas ya se están probando en humanos, según el registro de la Organización Mundial de la Salud. La Comisión Europea ha anunciado conversaciones o acuerdos preliminares con cinco desarrolladores de vacunas experimentales: la británica AstraZeneca, la alemana Curevac, la estadounidense Johnson & Johnson, la también estadounidense Moderna y la alianza formada por la francesa Sanofi y la británica GSK.

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